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La ley es el mínimo: la ética del cazador empieza donde acaba la norma
Tema 9 · Ética y conducta del cazador — preguntas 226 a 236.
Un recurso que no es solo tuyo
Las especies de caza son un recurso natural que debe aprovecharse de forma sostenible. No son de quien paga la licencia, ni son infinitas. Por eso la caza se hace bajo control técnico, en cotos y en reservas, para que puedan disfrutarla las generaciones futuras.
De ahí salen cuatro principios:
- Cumplir siempre la ley: qué, cuándo, cómo, cuánto y dónde.
- Cazar con una planificación técnica que mantenga especies y hábitats.
- Espíritu deportivo: prima la calidad del lance sobre el número de piezas.
- Solidaridad y respeto hacia el medio, los animales y la gente del campo.
Los dos últimos van más allá de lo que exige la ley, y aun así hay que cumplirlos. Por eso la respuesta de la pregunta 229 lo suma todo: leyes, exigencias técnicas y normas éticas y deportivas, siempre, no solo en competición.
En el examen: desconfía de cualquier opción que mida al cazador por la cantidad («el que más piezas logra», «la jornada con más especies») y de la que diga que la ética la imponen las federaciones.
Cazando solo
| Situación | Lo correcto |
|---|---|
| Conejo o liebre parados | No se dispara, salvo caza por daños |
| Aves | Solo en vuelo, salvo pieza ya herida o caza por daños |
| Distancia de tiro | La adecuada al proyectil y la especie, no «la que permita mi puntería» |
| Antes de disparar | Dejar cumplir a la pieza y rematar el lance |
| El perro | Adiestrado para no estropear las piezas ni perseguir lo que no toca |
| La pieza abatida | Buscarla hasta cobrarla y aprovecharla: consumo, donación o venta |
«Dejar cumplir» es esperar a que la res llegue a una posición franca antes de tirar. En la pregunta 232, tirar antes de llegar al puesto o elegir hembras adultas son las trampas.
En el examen: tirar a la liebre parada «para no herirla» o a las aves posadas «para asegurar» parece prudente y es lo contrario de la norma. Y la pieza herida no se deja a los predadores ni la cobrada acaba en la basura.
Cazando en cuadrilla
Todo lo anterior sigue valiendo, y se suma:
- Obedecer al jefe de cuadrilla o capitán de montería, con cortesía hacia todos: que sea una diversión no lo excusa.
- Colaborar en el buen fin de la cacería, sobre todo en el cobro de piezas heridas o muertas de un compañero, aunque haya que parar la marcha. Salvo en monterías y ganchos, donde nadie se mueve por seguridad.
- No tirar a la pieza que está en el área de tiro de otro, ni adjudicarse las dudosas.
- Evitar el vocerío para mandar al perro.
- Nada de perras en celo o muy preñadas, perros sucios o sin desparasitar, cachorros que estorban o perros agresivos.
- En montería o gancho, ayudar a los rehaleros, colaborar si se puede en el remate de los agarres y en la recogida de la carne.
En el examen: «cada uno cobra lo suyo, sin ayudar» y «al rehalero no se le ayuda, que estorbamos» son falsas. En cuadrilla, la conducta correcta es siempre la que colabora.
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