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El arma va descargada hasta el último momento, y limpia siempre
Tema 9 · Las armas de caza — Transporte, manipulación y uso; Mantenimiento y conservación.
En casa, bajo llave
Quien tiene armas de fuego está obligado a guardarlas en lugar seguro, de modo que nadie sin autorización pueda llegar a ellas y que el arma y su munición no estén accesibles a la vez (Reglamento de Armas, art. 144.1). Según la licencia:
- Rifles (licencia D): en caja fuerte o armero autorizado por la Guardia Civil, con la munición aparte, bajo llave o en un compartimento cerrado distinto (art. 100.5).
- Escopetas (licencia E): en lugar seguro bajo llave, sin acceso conjunto a la munición (art. 101.5).
En los dos casos vale también una empresa de custodia de armas autorizada.
De casa al cazadero
- Por calles y lugares públicos urbanos, las armas solo pueden ir desmontadas o dentro de su funda o caja, y solo en el trayecto entre donde se guardan y donde se van a usar (art. 149.1).
- En el coche, nunca desenfundadas y listas para usar: llevarlas así en cualquier vehículo es infracción grave (Ley 8/2003, art. 77.17). Lo correcto es descargadas y enfundadas, con la munición aparte.
- Por el campo en época de veda, sin autorización, tampoco se pueden llevar desenfundadas y dispuestas para su uso (Ley 8/2003, art. 55.1.a).
- En la caza desde puesto fijo, el arma va enfundada y descargada hasta llegar al puesto y otra vez desde que se abandona (Decreto 126/2017, art. 93.3.d).
En el campo
La Ley fija una distancia que se pregunta mucho: cuando vas en sentido contrario hacia otra persona, descargas el arma a cincuenta metros (Ley 8/2003, art. 55.2). Y si entras en una finca ajena a cobrar una pieza herida, entras con el arma abierta o descargada (art. 51.4).
El Reglamento de Armas (art. 147) exige tener el arma siempre bajo control y prohíbe llevarla o usarla sin necesidad, de forma negligente o temeraria, con auriculares puestos o bajo los efectos del alcohol o las drogas.
A eso se suman las reglas de sentido común que evitan casi todos los accidentes:
- Trata toda arma como si estuviera cargada, y no apuntes nunca a nada que no quieras matar.
- El dedo, fuera del disparador hasta el momento de tirar.
- No dispares sin identificar la pieza y sin saber qué hay detrás.
- Para saltar una cerca, cruzar un arroyo o subir al coche, descarga antes. Y un arma se entrega siempre abierta.
- Lleva solo munición del calibre de tu arma. Un cartucho del 20 cabe en un cañón del 12 y se desliza hasta quedarse atascado: si luego disparas un cartucho del 12, el cañón puede reventar.
Mantenimiento y conservación
La humedad y los residuos del disparo oxidan el acero. Al acabar la jornada:
- Descarga el arma y compruébalo.
- Limpia los cañones con baqueta y sécala entera, sobre todo si ha llovido.
- Dale una capa fina de aceite y guárdala fuera de la funda si esta está húmeda.
- Antes de volver a disparar, retira el exceso de aceite del interior del cañón.
Si te caes y el cañón toca barro, tierra o nieve, abre el arma, descárgala y mira por dentro antes de seguir: un cañón obstruido puede reventar. Nunca se sopla por la boca de un arma cargada ni se dispara «para limpiar».
Las averías, el ajuste del disparador o cualquier cambio en los mecanismos se dejan a un armero. Además de ser peligroso, modificar a fondo un arma sin autorización la convierte en arma prohibida (Reglamento de Armas, art. 4.1.a).
En el examen: por ciudad, desmontada o enfundada; en el vehículo, nunca lista para usar; en el puesto, enfundada y descargada hasta llegar. Hacia otra persona, descargada desde 50 metros. Tras una caída, descargar y revisar los cañones. Y el cartucho del 20 no se lleva con una escopeta del 12.
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